Cómo elegir empresa de desarrollo web (y qué preguntar)
Elegir bien depende de nueve preguntas concretas sobre propiedad, mantenimiento y qué pasa si os separáis. Las respuestas importan menos que la disposición a darlas: un proveedor que se incomoda con estas preguntas te está diciendo algo.
Resumen: pregunta a nombre de quién queda el dominio, si la web es tuya o vive en su plataforma, qué te llevas si os separáis, qué pasa con las direcciones antiguas si rehacen una web existente, y qué incluye exactamente el mantenimiento. Con esas cinco respuestas ya distingues la mayoría de los casos.
Propiedad
- ¿A nombre de quién queda el dominio? Debe estar a nombre de tu empresa, con acceso tuyo al panel del registrador. Es tu activo más importante en internet.
- ¿La web es mía o vive en vuestra plataforma? Hay modelos de cuota mensual perfectamente legítimos en los que la web desaparece si dejas de pagar. No es malo, pero tienes que saberlo antes.
- ¿Qué me llevo si dejamos de trabajar juntos? Archivos, base de datos, accesos. Si la respuesta es vaga, es la señal de alarma más clara de todas.
Continuidad
- Si rehacéis mi web actual, ¿qué hacéis con las direcciones antiguas? La respuesta correcta menciona redirecciones. Si no las menciona, van a perder tu posicionamiento.
- ¿Quién la mantiene y qué incluye? Actualizaciones, copias de seguridad, cambios de contenido. Qué entra en la cuota y qué se factura aparte.
- ¿Qué pasa si desaparecéis? Pregunta incómoda y por eso reveladora. Un proveedor serio te dice cómo está montado para que otro pueda cogerlo.
Trabajo
- ¿Puedo ver algo antes de decidir? Un boceto, una demo, algo. Comprometerse a ciegas con un presupuesto grande es innecesario en 2026.
- ¿Quién escribe los textos? Es la causa número uno de retrasos. Que quede claro por escrito.
- ¿Con quién voy a hablar durante el proyecto? Con quien programa, o con un comercial que traslada. Ninguna de las dos es mala, pero cambian los tiempos de respuesta.
Cómo leer el porfolio
Un consejo práctico: abre las webs del porfolio. No mires las capturas, entra.
Comprueba que existen y siguen online, que cargan rápido en el móvil, y que no son todas idénticas con el logo cambiado. Si un porfolio muestra veinte proyectos y todos tienen la misma estructura, es una plantilla.
Y desconfía de las paredes de logotipos sin enlace. Un logo no demuestra nada; una web que puedes visitar, sí.
Señales de alarma
- Prometen la primera posición en Google. Nadie puede garantizar eso.
- Dan cifras de mejora sin explicar de dónde salen.
- Presionan con descuentos que caducan hoy.
- No quieren poner el alcance por escrito.
- El presupuesto no menciona qué pasa después de la entrega.
Y una advertencia sobre este artículo
Lo escribe una empresa que hace webs, así que léelo con esa lente. Hemos intentado que las preguntas sirvan para evaluarnos también a nosotros — de hecho, alguna nos la han hecho y nos ha venido bien.
Si nos las haces, las respondemos en la primera conversación y por escrito.
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