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Cómo elegir empresa de desarrollo web (y qué preguntar)

Elegir bien depende de nueve preguntas concretas sobre propiedad, mantenimiento y qué pasa si os separáis. Las respuestas importan menos que la disposición a darlas: un proveedor que se incomoda con estas preguntas te está diciendo algo.

Resumen: pregunta a nombre de quién queda el dominio, si la web es tuya o vive en su plataforma, qué te llevas si os separáis, qué pasa con las direcciones antiguas si rehacen una web existente, y qué incluye exactamente el mantenimiento. Con esas cinco respuestas ya distingues la mayoría de los casos.

Propiedad

  1. ¿A nombre de quién queda el dominio? Debe estar a nombre de tu empresa, con acceso tuyo al panel del registrador. Es tu activo más importante en internet.
  2. ¿La web es mía o vive en vuestra plataforma? Hay modelos de cuota mensual perfectamente legítimos en los que la web desaparece si dejas de pagar. No es malo, pero tienes que saberlo antes.
  3. ¿Qué me llevo si dejamos de trabajar juntos? Archivos, base de datos, accesos. Si la respuesta es vaga, es la señal de alarma más clara de todas.

Continuidad

  1. Si rehacéis mi web actual, ¿qué hacéis con las direcciones antiguas? La respuesta correcta menciona redirecciones. Si no las menciona, van a perder tu posicionamiento.
  2. ¿Quién la mantiene y qué incluye? Actualizaciones, copias de seguridad, cambios de contenido. Qué entra en la cuota y qué se factura aparte.
  3. ¿Qué pasa si desaparecéis? Pregunta incómoda y por eso reveladora. Un proveedor serio te dice cómo está montado para que otro pueda cogerlo.

Trabajo

  1. ¿Puedo ver algo antes de decidir? Un boceto, una demo, algo. Comprometerse a ciegas con un presupuesto grande es innecesario en 2026.
  2. ¿Quién escribe los textos? Es la causa número uno de retrasos. Que quede claro por escrito.
  3. ¿Con quién voy a hablar durante el proyecto? Con quien programa, o con un comercial que traslada. Ninguna de las dos es mala, pero cambian los tiempos de respuesta.

Cómo leer el porfolio

Un consejo práctico: abre las webs del porfolio. No mires las capturas, entra.

Comprueba que existen y siguen online, que cargan rápido en el móvil, y que no son todas idénticas con el logo cambiado. Si un porfolio muestra veinte proyectos y todos tienen la misma estructura, es una plantilla.

Y desconfía de las paredes de logotipos sin enlace. Un logo no demuestra nada; una web que puedes visitar, sí.

Señales de alarma

  • Prometen la primera posición en Google. Nadie puede garantizar eso.
  • Dan cifras de mejora sin explicar de dónde salen.
  • Presionan con descuentos que caducan hoy.
  • No quieren poner el alcance por escrito.
  • El presupuesto no menciona qué pasa después de la entrega.

Y una advertencia sobre este artículo

Lo escribe una empresa que hace webs, así que léelo con esa lente. Hemos intentado que las preguntas sirvan para evaluarnos también a nosotros — de hecho, alguna nos la han hecho y nos ha venido bien.

Si nos las haces, las respondemos en la primera conversación y por escrito.

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